Yo te saludo María/El libro de María, Jean-Luc Godard (1984)



«Del amor no tenía más que la sombra, e incluso la sombra de una sombra, como cuando se dislumbra en un estanque el refugio de un nenúfar, no tranquilo, sino agitado por el agua, de modo que ese reflejo deformado, en parte se nos escapa.»

«En mi corazón nacía una claridad caliente y suave como un fuego resplandeciente, ¿qué hay sobre la tierra o incluso en el cielo que valga la certeza de gustar al que se ama y que es nuestro amo? Recordaba lo que había dicho él a propósito del pecado mientras contemplábamos las libélulas, que si se le consideraba de la manera adecuada, no existía. Desaparecía como la envoltura de las libélulas cuando vuelan por su libertad.»

«Querer no es extenderse por la fuerza, sino volcarse cada vez más hacia adentro, paso a paso, hasta la eternidad.»

«En el amor no se ve nada. Ni mirada, ni rasgos, ni parecidos. No, nuestros corazones temblarán sólo a la luz.»