El cielo sobre Berlin (Wim Wenders, 1987)

Cuando el niño era niño, caminaba con los brazos abiertos. Quería que el riachuelo fuera un río, el río un torrente y un charco fuera el mar. Cuando el niño era niño, él no sabía que era un niño. Todo él era alegría y todas las almas eran una. Cuando el niño era niño, no tenía opinión sobre nada. No tenía costumbres, se sentaba en el suelo, corría por doquier, tenía un tirabuzón en el pelo y nunca hacía muecas al hacerse fotos. Cuándo el niño era niño, era el momento de hacerse una pregunta ¿Por qué yo soy yo, y no soy tu? ¿No es la vida bajo el sol un mero sueño? ¿No es lo que yo veo, oigo y huelo, nada más que el reflejo de un mundo delante de otro mundo? ¿Existe realmente el mal, y gente que de verdad es mala? ¿Cómo puede ser que yo, que soy yo, antes de serlo, no lo fuera? ¿Y que algún día yo, que soy yo, deje de ser lo que soy?