Los reconocimientos, William Gaddis (Sexto piso)

Ambos sois proyecciones de mi subconsciente, de modo que escribiré una novela sobre ambos. (...) Y por eso lee novelas la gente, para identificar proyecciones de su subconsciente. El héroe ha de ser tremendamente real, para convencerlos de su propia realidad, de la que dudan bastante. Una novela sin héroe sería sumamente molesta. Tienen que saber lo que piensa, pues si no, cielo santo, cómo van a saber que está inmerso en un conflicto tremendo, que es al fin y al cabo el deber de un héroe.

(...)

– O imaginar el cielo y la tierra unidos por un árbol –siguió, mientras Valentine se inclinaba para coger el libro que había dejado ante sí hacía rato–. El cielo es un tejado, con ventanas para que pase la lluvia. La gente vive allí arriba, ¿entienden? Y si subes lo bastante alto puedes visitarlos. Son iguales que tú.

(...)

– Las novelas son románticas.
– Como si la muerte acabara con todo, ¿no?
Un artista no existe, salvo como vehículo de su trabajo. ¿Acaso no vive usted únicamente en un mundo de formas y colores? Pues está abocado a convertirse sólo en eso. Vamos, su vida, la forma en que vive...
– Si, yo no vivo, soy... soy vivido –susurró.