Más o menos, Andrés Trapiello (Pretextos)


 - El momento en el que puede que una gran desgracia sirva para cambiar el mundo, y sin necesidad de hacer cosas extraordinarias empezmos a hacer las mismas un poco mejor, a valorar más el minuto que pasa demasiado deprisa, arrebatándonos lo más valioso de todo: la consciencia. Y comprendemos al fin que las importantes son las pequeñas cosas, vividas de otro modo. Y entonces trata uno de que el minuto presente, este mismo minuto, sea mejor para nosotros y para aquel que tenemos al lado, sin temor ni siquiera de que pueda ser verdaderamente el último. Al contrario, con la alegría de saberlo único, irrepetible.
- Ni siquiera admitiendo que mienten dirian la verdad.
- El hombre no es el ser racional que puede pensar, como decía Descartes, ni siquiera aquel que puede sentir, como quería Unamuno, sino el único que ha nacido para ser desdichado, sin duda porque piensa, sin duda porque siente.
- La noche es el reino increado de nadie, el del silencio y el de los sueños.
- Las palabras se pierden como los reinos de ultramar, o se nos mueren, como los amigos, o desaparecen un día por las buenas, como aquellas inocentes criaturas que se llevaba consigo el samantecas o el hombre del saco.
- Siempre he creído que lo que nos sucede a diario, viene preñado de oscuro simbolismo.
- Su vida está en sus ojos y lo importante es que con ellos ve lo mismo que nosotros, porque los ojos no son ojos porque los ves, sino, como decía Machado, son ojos porque te ven.
- Un escritor escribe de lo que tiene delante o por dentro, que viene a ser lo mismo.
- Uno trabaja no sólo para el silencio, sino que necesita del silencio para poder trabajar.
- Donde nieva en la realidad es en la infancia, de la misma manera que cuando llueve en una ciudad, y es Verlaine quien habla, llueve en el corazón.
- Le fascinan a uno las palabras, no como si fueran raros y hermosos coleópteros, traspasados por un alfiler, sino como verdaderas y vivas mariposas que al abrir el libro, y en el aleo de las páginas, salieran volando y fuesen a posarse sobre las cosas, sobre la mesa, en nuestra mano, en el hombro, en la superficie dormida del agua. Son también las palabras un poco como un perfume que huele de distinto modo según quien lo lleva, y pueden incluso significar lo contrario de lo que parece.
- No todos podemos expresarnos tampoco como querríamos ni puede ser expresado todo, pero la única huella del pensamiento y del sentimiento son las palabras, la única sombra de cuanto nos hace diferentes del resto de los seres creados y del resto de nuestros semejantes.
- Sólo en las novelas, y no en todas, tiene algún sentido la palabra fin.
- Cada cual se consuela en esta vida como puede, pero es propio de las personas inteligente consolarse sin engañarse.