Nuestra alma, Alberto Savinio (Siruela)


«Los tiranos más crueles, nuestros peores enemigos, están dentro de nosotros y, si contados son los hombres libres por fuera, no hay hombre que pueda considerarse verdaderamente libre en su interior.»
«Por «hombre burgués» se entiende aquí el hombre que no es nada más que hombre, es decir, esa rarísima especie de hombres de la que, hasta donde nosotros sabemos, Nivasio Dolcemare es el representante más acreditado; él que no es lo opuesto de la maleta que ha pasado por infinidad de hoteles; él que no lleva encima etiquetas de ninguna clase; él que no es ingeniero, que no es algo funcionario, que no es conde, comunista, reaccionario, sifilítico, académico, vegetariano, capitalista, anglófilo, deportista, noctámbulo, homosexual; y que tampoco es contrario a la homosexualidad, ni cultivador de los madrugones, ni antideportista, ni anglófogo, ni anticapitalista, ni carnívoro, ni del todo inmune a las enfermedades hereditarias. Y si en esta relación de atributos específicos no hemos incluido que Nivasio Dolcemare no es ni católico ni anticatólico, ni monárquico ni antimonárquico, se debe a que los católicos y los monárquicos son dos especies que desaparecidas de nuestro planeta hace cientos de miles de años, y de las cuales sólo unos cuantos ejemplares desmirriadísimos sobreviven todavía en una altiplanicie inaccesible de la región de la Amazonía, en compañía de algunos pterodáctilos y de los últimos dinosaurios.»

«(…) el cuerpo reclinado contra la pared como un objeto olvidado (…)»

«- No haga caso, señora -explicó el doctor-. Como muchos de los que hablan latín, ésta tampoco sabe lo que dice.»

«El hombre piensa mal porque piensa circularmente. No para de volver a los mismos pensamientos, y toma por pensamientos nuevos la otra cara de los pensamientos ya pensados. Es el pensamiento clásico. El pensamiento cerrado. El pensamiento conservador. El pensamiento que en el centro de sí mismo encuentra a Dios.»