Las ciudades invisibles, Italo Calvino


- No hay lenguaje sin engaño. Nadie saluda a nadie. Las miradas se cruzan en un segundo y después huyen. Buscan otras miradas. No se detienen.
- Un intercambio de miradas como líneas que unen una figura a otra. Y dibujan flechas, estrellas, triángulos, hasta que todas las combinaciones en un instante se agotan.
- Noches en que una congoja hipocondríaca pesaba sobre su corazón.
- El fin de mis exploraciones es este: escrutando las huellas de felicidad que todavía se entreveen.
- Si quieres saber cuanta oscuridad tienes alrededor, debes agudizar la mirada en las débiles luces lejanas.
- La mentira no está en el discurso, está en las cosas.
- Si caminas con el mentón sobre el pecho, con las uñas clavadas en las palmas, tus miradas se enredarán a ras del suelo, en el agua de la calzada, las alcantarillas, las espinas de pescado, los papeles sucios.
- Las imágenes de la memoria, una vez fijadas por las palabras, se borran.
- Tus pasos recorren lo que no se encuentra fuera de los ojos, sino adentro, sepulto y borrado.
- Todo lo que veo y hago cobra sentido en un espacio de la mente, donde reina la misma calma que aquí, la misma penumbra, el mismo silencio recorrido por crujidos de hojas.
- Tal vez este jardín existe sólo a la sombra de nuestros párpados bajos.
- Tal vez este jardín sólo asoma sus terrazas sobre el lago de nuestra mente.
- Crecer en círculos concéntricos, como los troncos de los árboles que cada año aumentan una vuelta.
- A veces me parece que tu voz me llega de lejos. [..] Y escucho por tu voz las razones invisibles.
- Tu atlas guarda intactas las diferencias: ese surtido de cualidades.
- Así un año tras otro he visto desaparecer el foso, el árbol, el serbo. Ocultos por setos de sonrisas tranquilas, entre mejillas redondas que se mueven masticando hojas.
- Toda innovación en la ciudad influye en el dibujo del cielo.
- Entre las estrellas: la ciudad y el cielo no permanecen jamás iguales.