Prosa, Anna Ajmátova (Nevsky Prospects)

Ahora que todo queda en el pasado –incluso la vejez– y todo lo que queda es decrepitud y muerte, parece que todo se vuelve dolorosamente claro (como en los primeros días de otoño): la gente, los sucesos, tus propios logros, periodos enteros de tu vida. Y cuántos amargos y terribles sentimientos.
Y quién habría creído que yo hace mucho que podía haberme dado cuenta de estos y no lo hice. Mi memoria ahora es mas aguda que nunca. El pasado se acerca hasta mí y me pide algo. ¿El qué? Las sombras queridas del pasado lejano parece que me hablaran. Tal vez esta es su última oportunidad en que esa cosa bendita que la gente llama olvido puede amenazarles. ¿De dónde vienen estas palabras, dichas hace medio siglo, y las cuales llevo 50 años sin ser capaz de entender? Sería extraño explicar todo esto simplemente por la soledad de mi verano y mi cercanía a la naturaleza, algo que durante mucho tiempo solo me ha recordado a la muerte...