Agua viva, Clarice Lispector (Siruela)

Quiero escribirte como quien aprende. Fotografío cada instante. Profundizo en las palabras como si pintase, más que un objeto, su sombra. No quiero preguntar por qué se puede preguntar siempre por qué y seguir siempre sin respuesta: ¿consigo entregarme al expectante silencio que sigue a una pregunta sin respuesta? Aunque adivine que en algún lugar o en algún tiempo existe la gran respuesta para mí.

(...)

Pero el otro lado, del que he escapado a duras penas, se ha vuelto sagrado y a nadie le cuento mi secreto. Me parece que en sueños he hecho en el otro lado un juramento, un pacto de sangre. Nadie sabrá nada, lo que sé es volatil y casi inexistente que queda entre mí y yo.

(...)

Eternidad, porque todo lo que es no ha empezado nunca. Mi pequeña cabeza tan limitada estala al pensar en algo que no empieza y que no termina, porque así es lo eterno. Felizmente ese sentimiento dura poco porque yo no soporto que perdure y si continuase me llevaría al desvarío. Pero mi cabeza también estalla al imaginar lo contrario, algo que hubiese empezado: porque ¿dónde comenzaría? Y que terminase: pero ¿qué vendrá después de terminar? Como vez, me es imposible profundizar y apoderarme de la vida porque es aérea, es mi leve hálito.