El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, Patricio Pron (Mondadori)

Afuera la lluvia seguía cayendo, y al hacerlo penetraba en el aire y parecía tragárselo; el agua desplazaba al aire y se lo llevaba a un sitio ubicado detrás de la solida cortina de agua que trazaba entre el cielo y la tierra, allí donde mis pulmones no alcanzarían y no llegarían tampoco los pulmones de mis padres y los de mis hermanos. Aunque el aire estaba lleno pues de agua, mi impresión era que ésta lo había vaciado, que el aire había sido desplazado y su hueco no había sido reemplazado realmente por el agua sino por una sustancia intermedia, que era la sustancia de la que está compuesta la tristeza y la desesperación y todas las cosas a las que uno espera no tener que enfrentarse jamás, como la muerte de los padres, y sin embargo están allí todo el tiempo, en un paisaje infantil en el que siempre llueve y del que uno no puede apartar la vista realmente.