Juan Eduardo Cirlot

Vivías en la luz aunque la niebla
envolvía tu rauda afirmación
del no.

La luz, la luz, la luz.

-

Escucha cuando todo
calla, amor.
Oirás el movimiento de mis párpados,
de estos ojos cansados de buscarte
por los mundos de luto que tú misma
esparces.

-

Qué clara
la voluntad de aquello que se entrega
a los ojos oscuros de lo que ama.