La joven, Anne Wiazemsky (El Aleph)

De vez en cuando, calla. Pero sus silencios están llenos de no sé de qué, quizá de otros fragmentos de su vida, en los cuales se recrea. Yo también callo, y mi respiración queda suspendida con la suya. Espero que recuerde que estamos aquí, y que prosiga el relato que ya había empezado. Y lo hace, con gran naturalidad: «El parecía un verdadero caballero...». Unos inicios de preguntas, unas palabras sugeridas la ayudan a recordar.

(...)

– Yo no sé de adivinanzas, pero tengo una pregunta. ¿Qué es mejor, tener polvo en los muebles o en el alma?
– ¿De dónde has sacado esa pregunta?
– La madre de Saint-Jean cree que un poco de polvo en un mueble disgusta a Dios.
– ¿Y bien?
– A mí me parece que un poco de polvo en el alma es una ofensa mucho mayor.