La partición de las artes, Jean-Luc Nancy (Pre-Textos)

Lo visible como mirada, lo visible como sujeto de la visión: mirada en su sentido de abertura preocupada por los fondos, los escondites y los lugares reservados. Se trata de lo visible como vidente, pues es poniéndose a ver como cada cosa se vuelve visible: recibiendo una mirada, siempre que dicha mirada le sea verdaderamente e irremisiblemente entregada.

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Sea lo que fuere aquello que nos planta cara, eso nos mira, nos concierne: no porque eso sea con respecto de nosotros como un ojo hacia un objeto, sino porque eso nos penetra, nos ocupa y nos importa. Eso nos compromete en un sentido, en uno de los múltiples sentidos cuyo destello simultáneo es la fotografía, no menos que lo es el sombrero, el abrecartas o bien el bigote de M.L.K., no menos que lo es el collar del perro que está delante de Marilyn.
Todo eso tiene sentido, constituye un sentido, pero sentido sensible, sentido puesto contra nuestros ojos como un toque impalpable, como un aire –una atmósfera y un aspecto–, como una manera, una disposición, un habitus y un ethos, un cariz, una gracia o una merced, como una mirada finalmente y como un don: el don que él les entregó.

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Sólo la poesía me atrae todavía como expresión y la ficción me parece tanto más poética cuando su significado es complejo. Descubro una realidad que no tiene nada que ver con el realismo. Estoy cada vez más atraído por el cine porque esta realidad es mi única gran preocupación: el cine aprehende la realidad más allá incluso de la voluntad del realizador o de los actores. El cine es la vida, incluso a nuestro pesar. –– Pier Paolo Pasolini